Comunicación interna en la empresa

¿Por qué y para qué?

La comunicación interna sigue siendo un reto para muchas organizaciones. Hay estudios que apuntan que un 80% de los problemas que surgen en las empresas se deben a una comunicación deficiente o inexistente: departamentos estancos, mensajes que no fluyen, comunicados que llegan tarde… Queramos verlo o no, una comunicación interna ineficaz impacta en la cuenta de resultados.

Hoy más que nunca, las empresas se ven obligadas a ser competitivas y a adaptarse con rapidez a los cambios que exige el mercado. Para ello, tienen que saber motivar a sus equipos humanos; transmitir una cultura corporativa sólida, que ayude a las personas a sentirse identificadas con la misión de la organización y a desarrollar un sentido de pertenencia que impida la fuga de talento. Y es ahí donde la comunicación interna se convierte en una herramienta estratégica.

Beneficios de tener un plan de comunicación interna

Cuando se cuida y se planifica, la comunicación interna tiene efectos muy positivos en la actividad y en el clima de la organización. Entre muchos aspectos ayuda a:

  • Promover la comunicación entre los miembros.
  • Facilitar la integración entre las aspiraciones personales y las institucionales, lo que redunda en la motivación.
  • Reducir los focos de conflicto interno fortaleciendo la cohesión.
  • Contribuir a la creación de espacios de información, participación y opinión.
  • Disminuir los efectos negativos de los cambios organizacionales.
  • Crear una imagen y una cultura corporativa, que impacta de forma positiva en el cliente externo.

Una de las consultas más frecuentes de nuestros clientes es cómo mejorar la comunicación interna en su organización. Y nunca nos cansamos de decir que el diálogo entre la dirección y los trabajadores ha de ser constante. Por ello necesita convertirse en un hábito y tiene que responder a unas pautas planificadas y adecuadas a cada empresa.

Esto significa desbloquear los flujos de comunicación: la que se realiza de arriba hacia abajo (la que las empresas tienen más presente), pero también la que se realiza de abajo hacia arriba (comunicación ascendente) – mucho más importante si queremos pulsar la opinión de los trabajadores, que son los que están en contacto cada día con la realidad de la empresa. Todo ello sin pasar por alto la comunicación informal – no olvidemos que algunas de las conversaciones más fructíferas se producen en la máquina del café.

Trabajar en la comunicación interna es trabajar también en la externa. Porque sin una buena imagen entre los trabajadores será muy difícil proyectar una buena imagen hacia el exterior y conseguir la satisfacción de los clientes.

¿Quieres trabajar la comunicación interna en tu empresa? Apúntate o pide información.

2017-08-02T09:55:27+00:00 2 agosto, 2017|